Decía Oscar Wilde que la música es el arte que más nos acerca a las lágrimas y los recuerdos, pues bien, Spotify acaba de publicar la lista con las canciones más tristes de todos los tiempos. O así al menos lo ha anunciado, utilizando un algoritmo propio que ha analizado más de 35 millones de canciones: “Las pistas con alta valencia suenan más positivas, alegres y eufóricas, mientras que las que tienen baja suenan de manera negativa, triste, deprimida, y a veces incluso enojadas”.

Mamma Mia 2- Cher y Meryl Streep

De acuerdo a este criterio, las canciones más tristes, desde 1958 hasta hoy, son:

  1. The First Time Ever I Saw Your Face – Roberta Flack (1972)
  2. Three Times a Lady – Commodores (1978)
  3. Are You Lonesome Tonight? – Elvis Presley (1960)
  4. Mr. Custer – Larry Verne (1960)
  5. Still – Commodores (1979)

Lo más curioso es que, si nos fijamos en la letra, las dos primeras no son canciones tristes, sino más bien románticas. De hecho, la primera estrofa de la canción de Roberta Flack, dice esto:

The first time ever I saw your face
I thought the sun rose in your eyes
And the moon and the stars
were the gifts you gave
To the dark and the empty skies my love

O lo que es lo mismo, en castellano:

La primera vez que vi tu rostro
Pensé que el sol se florecía en tus ojos
Y la Luna y las estrellas
Eran los regalos que dabas
A la oscuridad y los cielos vacíos, mi amor.

Una letra ñoña quizá, pero ¿triste?

Algo parecido ocurre con la segunda canción de la lista “Three Times a Lady” de los Commodores, cuyo estribillo reza:

Your once, twice
Three times a lady
And I love you
Yes, your once, twice
Three times a lady
And I love you!

Lo que vendría a significar:

Tu eres una, dos, tres veces 
una dama 
Y te amo 
Sí, a ti que eres, una, dos, tres veces 
una dama 
Y te amo 
Te amo 

Una declaración que resulta más simple que otra cosa. Por tanto podríamos concluir que el amor es triste, o nos hace sentir así, o pensar simplemente que hay algo que no cuadra del todo en la lista de Spotify. Y es que parece que las máquinas no detectan tanto la letra, sino la melodía, el ritmo que subyace, pero no son capaces de incorporar otras percepciones “humanas”.

Según Charlie Thompson, experto en Big Data: "Es difícil para una máquina saber cuánta nostalgia poseen las canciones, ya que no tienen las mismas habilidades humanas: Es decir, carecen del contexto que rodea a la persona y sus emociones y recuerdos. Por eso, resulta imprescindible complementar estos datos con análisis psicológicos para obtener resultados más precisos”

Pero, si estas son las canciones más tristes ¿qué hay de las más alegres de la historia?

En 2015 Jacob Jolij, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, decidió crear una lista con las canciones más alegres de los últimos 50 años. Para Jacob “Las letras positivas y un tiempo de 150 beats por segundo, son la combinación perfecta para que la gente se sienta inconscientemente con más energía. Agregando a la canción una tercera nota, produce sonidos que causan felicidad”. Así concluyó que las cinco canciones más alegres de la historia son, por este orden:

  • “Don’t Stop me know” de la banda británica Queen.
  • “Dancing Queen” el éxito incombustible de ABBA.
  • “Good Vibrations” de los Beach Boys.
  • “Uptown girl” de Billy Joel.
  • “Eye of the tiger” de Survivors.

No voy a ser yo quien cuestione el caudal de energía positiva que generan las cinco elegidas. Aunque, personalmente, me decantaría por una canción que no responde al criterio de los 150 beats por segundo, pero te conquista por la letra. Porque es imposible no sonreír por dentro escuchando My Girl, de los Temptations.

I've got sunshine on a cloudy day. 
When it's cold outside I've got the month of May. 
I guess you'd say 
What can make me feel this way? 
My girl

Y tú, si tuvieras que elegir ¿Cuál sería tu lista?

 

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Seguro que más de una vez te has preguntado cuál es la manera más fácil de aprender inglés. Especialmente ahora que estamos en verano y el calor hace que cualquier esfuerzo extra, más allá de darse un chapuzón en la playa o la piscina, resulte un verdadero suplicio.

perro verano blog

Pero, no te preocupes, si eres de los que se ha ido de vacaciones con el inglés como asignatura pendiente puede que estés más cerca de dominarlo de lo que crees. Porque es evidente que, a pesar de que el verano es el momento ideal para desconectar y “olvidarse de todo” también es la época del año en el que disponemos de mayor tiempo libre y nuestro cerebro está más fresco y dispuesto para adquirir nuevas habilidades con mucho menor esfuerzo. Por eso, hoy te dejamos cinco trucos sencillos para aprender inglés en verano, lejos de cursos y libros, como una parte más de la experiencia de tus vacaciones.


1. Olvídate del estrés.
Es la primera regla básica: Aprender un idioma es aprender a comunicarse y por tanto, tiene que ser una experiencia motivadora y que nos enriquezca, no un suplicio ni una obligación. Céntrate en ese objetivo y disfruta. Nadie te va a examinar ni poner a prueba. El idioma se adquiere a través del oído así que, si estás en un lugar en el que hay personas de habla inglesa, aprovecha para “escuchar” todo lo que puedas. En el momento en el que tu cerebro se olvide de la necesidad de aprender y se dedique tan solo a escuchar y disfrutar, y casi sin darte cuenta notarás como olvidas la presión y aprendes mucho más rápido de lo que imaginabas (sí, también a hablar).

2. Aprovecha todo lo que ya sabes, sin saberlo.
En BrainLang somos firmes creyentes de que ya sabes mucho más inglés del que crees. No solo por lo que has “estudiado” a lo largo de tu vida en el colegio, en cursos o academias, sino porque si tu idioma materno es el español, tienes ya mucho camino andado. El castellano y el inglés son dos idiomas que se han alimentado mutuamente. Una de las quejas más habituales sobre el inglés es que "invade" otros idiomas, pero también ocurre a la inversa. Cada vez más, el inglés está incorporando palabras y expresiones de nuestro vocabulario, es cuestión de poner el oído y descubrir todo lo que ya entiendes sin apenas darte cuenta.

3. Elige tu ritmo.
Otro elemento esencial a la hora de aprender inglés es hacerlo sin presión, ni obligaciones ¿Te sientes con más energía por la noche o por la mañana? Conéctate cinco minutos a Brainlang “cuando mejor te vaya”, mientras bajas a la playa, das un paseo, sales a correr o te echas la siesta, y verás como vas adquiriendo el lenguaje de forma natural sin ningún tipo de esfuerzo, mientras escuchas historias divertidas adaptadas especialmente para ti.

4. Diviértete.

Es un elemento indispensable para que tu cerebro se active desde el aprendizaje inconsciente y comience a integrar el lenguaje. Siempre lo decimos: de niños aprendemos a hablar porque nos rodea nuestra lengua materna. Con el inglés ocurre lo mismo, cuanto más familiarizados estemos con él y más lo integremos en los aspectos más divertidos y cotidianos de nuestra vida mucho, más rápido lo aprenderemos.

5. Y, sobre todo, olvídate de “estudiar”.
La regla de oro de BrainLang. El inglés NO se aprende estudiando, porque el lenguaje es una habilidad, no un conocimiento. No se puede estudiar para aprender a montar en bicicleta y con el inglés ocurre lo mismo, tienes que practicar. Y la ciencia nos dice que para aprender un idioma lo primero es centrarse solo en escuchar. En “entrenar” el oído. Hablar vendrá luego de forma espontánea.

Así que, ya sabes, si quieres aprovechar este verano para darle un impulso a tu “nivel medio de inglés” entra en BrainLang, empieza a entrenar gratis y descubre todo lo que eres capaz de aprender, sin esfuerzo.

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Como todos los veranos, son muchos los que se plantean aprovechar los días de vacaciones para combinar placer y aprendizaje, y mejorar su inglés.

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Pero aunque la oferta para viajar y aprender inglés en el extranjero es cada vez más abundante y diversa, no siempre es sencillo decidirse. Las opciones más frecuentes pasan por los tradicionales cursos de inmersión lingüística en destinos archiconocidos como Londres, Sidney o Nueva York, donde los principales problemas son el precio del viaje y el alojamiento y los gastos de manutención. También está la opción más cercana de Irlanda ¿Quién no ha pasado un verano “estudiando” inglés en Dublín? O la mediterránea Malta, que ofrece la ventaja de contar con temperaturas agradables garantizadas y el inconveniente de ser la opción preferida por otros muchos miles de españoles que viajan a la isla con nuestra misma intención.

Porque esa es una de las principales consideraciones a tener en cuenta para decidirse por una opción u otra ¿Dónde no habrá españoles? Un requisito indispensable para aprovechar el tiempo y darte un verdadero baño de inmersión lingüística que compense la inversión realizada.

Pero no todo son cursos ni clases “convencionales” claro. En el Reino Unido, por ejemplo, existen programas de voluntariado organizados por National Trust que brindan a los interesados la oportunidad de aprender y ayudar a otros en unas vacaciones con vocación solidaria.

Otras opciones son, por ejemplo, aprender inglés al mismo tiempo que se disfruta de la vida en una granja de Irlanda, como ocurre en el condado de Tipperary, en la Milltown House Farm, una granja familiar donde es posible vivir una verdadera inmersión en un ambiente rural.

Y los más deportistas pueden combinar GOLF e Inglés en las playas de Gold Coast en Australia. Junto a este paraíso del surf existen más de veinte campos de golf en los que se ofrece la posibilidad de combinar el aprendizaje del inglés y la inmersión en la vida y cultura locales, con la práctica de esta disciplina deportiva.

¿Pero qué pasa si tenemos clara una preferencia de destino y allí no se habla inglés? Es decir, ¿Qué ocurre si soñamos con pasar las vacaciones en las Islas Griegas, o en las Baleares, o perdidos en una playa gaditana y queremos mejorar nuestro inglés al mismo tiempo? ¿Y si nuestro presupuesto no da para abordar el gasto de un viaje y estancia en Nueva York, Sidney o Londres, por poner tres ejemplos? En ese caso la mejor solución es llevarse BrainLang de veraneo.

Tan sencillo como llevarte nuestra APP donde vayas y entrenar tranquilamente, en la playa, la montaña, o mientras disfrutas de tu ciudad favorita.
Como siempre decimos, el mejor modo de aprender un idioma es, sin duda, viajar al país de origen y vivir una inmersión real, y si esto no es posible, la segunda opción es BrainLang. Porque el mejor destino para aprender inglés este verano puede ser tu toalla de piscina, o incluso tu sofá.

 

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