Aprender es un viaje que atraviesa emociones, métodos y tiempos. Un recorrido que efectúa diferentes paradas. En nuestra época, la estación más transitada es la de las imágenes. Vivimos en una era donde solo las redes sociales comparten 3.200 millones de ellas cada día. No es extraño, pues, que el aprendizaje visual reclame su protagonismo. Es la mirada renovada de aquella vieja máxima: una imagen vale más que mil palabras. El cerebro lo sabe. Solo hay que recordárselo. Desde hace varias décadas el lingüista de la Universidad de California (UCLA) Stephen Krashen defiende, por ejemplo, que los idiomas deben aprenderse de forma inconsciente. De idéntica manera que un niño adquiere su lengua materna. Con mensajes sencillos que ve y oye. Sin esfuerzo. Escuchando, por paradójico que pueda leerse, de forma visual.

Visual Listening


Esa vía natural hacia el conocimiento habita en el corazón del Visual Listening. Una forma de aprendizaje que prioriza ese camino de vanguardia y que postula, entre otras ideas, que el ser humano adquiere mucho mejor los conocimientos si recurre a las imágenes en un entorno que le resulta amable. Ya sea sentado en casa, practicando deporte o en los momentos más tranquilos del trabajo. A la sombra de este ecosistema, el cerebro humano aprende con la naturalidad de un niño. No hay trabajo. Es como un río, fluye. Nadie tiene que esforzarse en aprender su lengua materna, “simplemente” la aprende. Lo hace, como sostiene Stephen Krashen, de una manera inconsciente.


De esta forma, el Visual Listening consigue un mayor impacto en el cerebro. Los conocimientos se asimilan con esa naturalidad que adquirimos en la infancia y que poco a poco vamos perdiendo. O tal vez sería mejor escribir: “olvidando”. Bajo este paisaje, el Visual Listening rescata, también, esa memoria y ayuda a empezar el viaje del conocimiento por un camino más rápido, intuitivo y sencillo. Como consecuencia: el aprendizaje se acelera.


Toda esta metodología disruptiva es el vértice y la geometría de BrainLang. Una startup española que emplea el Visual Listening para que aprender inglés resulte un recorrido mucho más fácil, más efectivo y menos frustrante. La idea es sencilla, pero la trascendencia profunda. Ha creado una factoría de contenidos que produce pequeños vídeos que narran historias. Son relatos concebidos por guionistas profesionales y supervisados por lingüistas. Las imágenes no acuden solas. Se apoyan en subtítulos (el usuario puede suprimirlos o incorporarlos a su conveniencia) y el nivel de dificultad se adapta a cada persona. Esos pequeños vídeos (duran dos o tres minutos) se descargan en el móvil, la tableta o el ordenador. Da igual que estés conectado a Internet. Funcionan en el mundo online y offline. El aprendizaje viaje con uno y puedes recurrir a él cuando quieras. Es la innovadora expresión del Visual Listening sacado del universo teórico y llevado a la práctica. Con esta metodología BrainLang ha sumado en un año 20.000 usuarios. Parece, parafraseando al dramaturgo Bertolt Brecht, el principio del comienzo.

Artículo redactado por Miguel Ángel García Vega, periodista especializado en Economía, colaborador habitual del diario El País y premio Accenture de periodismo 2017.

 

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