Thanksgiving es la fiesta más típicamente americana de todas. La generosa cena tradicional simboliza el hecho de que el consumo abundante es el resultado y la recompensa de la producción.

Estos son algunos platos típicos de ese día tan especial:

thanksgiving

El main dish (plato principal) más simbólico de la cena es turkey (pavo), normalmente roasted (asado), y con gravy (salsa) hecha con butter (mantequilla), flour (harina), black pepper (pimienta negra) y fresh thyme and sage leaves (hojas frescas de tomillo y salvia).

Los pavos se rellenan con el importantísimo stuffing (relleno). El stuffing clásico está hecho de bread (pan), más butter (mantequilla), onions (cebollas), celery (apio), garlic (ajo), obviamente a pinch of salt (una pizca de sal), y seasonings (condimentos) que incluyen hierbas que tal vez te recuerden “Scarborough Fair”, la famosa canción de Paul Simon: parsley, sage, rosemary and thyme (perejil, salvia, romero y tomillo).

Otro plato íntimamente asociado con esa cena (que probablemente poca gente come si no es precisamente ese día) es cranberry sauce (salsa de arándanos). Se sirve on the side (en el lado, al margen) para que cada uno se ponga la cantidad que quiera.

No puede faltar la sweet potato casserole (cazuela de boniatos), que además de boniatos incluye milk (leche), más butter, brown sugar (azúcar moreno), nutmeg (nuez moscada), vanilla extract (extracto de vainilla), y un par de cosas más. Y tampoco pueden faltar los roasted garlic mashed potatoes (puré de patatas con ajos asados), o el sweet corn (maíz dulce).  

¿Y qué Drinks? (bebidas). Pues lo típico es apple cider (sidra de manzana), o cocktails variados hechos con bourbon, rum (ron), gin (ginebra) o vodka, cuanto más creativos, mejor, como por ejemplo el spiced pumpkin eggnog (ponche de calabaza con especias, hecho con rum). En fin, the sky is the limit (literalmente: el cielo es el límite, o sea, adelante, a ser creativo con las bebidas).

Y por si te has quedado con hambre, aquí tienes una lista parcial de los typical desserts (postres típicos):

  • Apple pie (tarta de manzana).
  • Pecan pie (tarta de nueces pecanas).
  • Pumpkin pie (tarta de calabaza).
  • Sweet potato pie (tarta de boniato).
  • Thanksgiving cookies (Cookies de Thanksgiving).
  • Holiday cupcakes (Cupcakes de fiesta).

Desde luego, no es para los débiles de corazón (not for the faint of heart), o de estómago. . .

Así que, ¡A disfrutar!

Happy Thanksgiving!

 

 

Aprender es un viaje que atraviesa emociones, métodos y tiempos. Un recorrido que efectúa diferentes paradas. En nuestra época, la estación más transitada es la de las imágenes. Vivimos en una era donde solo las redes sociales comparten 3.200 millones de ellas cada día. No es extraño, pues, que el aprendizaje visual reclame su protagonismo. Es la mirada renovada de aquella vieja máxima: una imagen vale más que mil palabras. El cerebro lo sabe. Solo hay que recordárselo. Desde hace varias décadas el lingüista de la Universidad de California (UCLA) Stephen Krashen defiende, por ejemplo, que los idiomas deben aprenderse de forma inconsciente. De idéntica manera que un niño adquiere su lengua materna. Con mensajes sencillos que ve y oye. Sin esfuerzo. Escuchando, por paradójico que pueda leerse, de forma visual.

Visual Listening


Esa vía natural hacia el conocimiento habita en el corazón del Visual Listening. Una forma de aprendizaje que prioriza ese camino de vanguardia y que postula, entre otras ideas, que el ser humano adquiere mucho mejor los conocimientos si recurre a las imágenes en un entorno que le resulta amable. Ya sea sentado en casa, practicando deporte o en los momentos más tranquilos del trabajo. A la sombra de este ecosistema, el cerebro humano aprende con la naturalidad de un niño. No hay trabajo. Es como un río, fluye. Nadie tiene que esforzarse en aprender su lengua materna, “simplemente” la aprende. Lo hace, como sostiene Stephen Krashen, de una manera inconsciente.


De esta forma, el Visual Listening consigue un mayor impacto en el cerebro. Los conocimientos se asimilan con esa naturalidad que adquirimos en la infancia y que poco a poco vamos perdiendo. O tal vez sería mejor escribir: “olvidando”. Bajo este paisaje, el Visual Listening rescata, también, esa memoria y ayuda a empezar el viaje del conocimiento por un camino más rápido, intuitivo y sencillo. Como consecuencia: el aprendizaje se acelera.


Toda esta metodología disruptiva es el vértice y la geometría de BrainLang. Una startup española que emplea el Visual Listening para que aprender inglés resulte un recorrido mucho más fácil, más efectivo y menos frustrante. La idea es sencilla, pero la trascendencia profunda. Ha creado una factoría de contenidos que produce pequeños vídeos que narran historias. Son relatos concebidos por guionistas profesionales y supervisados por lingüistas. Las imágenes no acuden solas. Se apoyan en subtítulos (el usuario puede suprimirlos o incorporarlos a su conveniencia) y el nivel de dificultad se adapta a cada persona. Esos pequeños vídeos (duran dos o tres minutos) se descargan en el móvil, la tableta o el ordenador. Da igual que estés conectado a Internet. Funcionan en el mundo online y offline. El aprendizaje viaje con uno y puedes recurrir a él cuando quieras. Es la innovadora expresión del Visual Listening sacado del universo teórico y llevado a la práctica. Con esta metodología BrainLang ha sumado en un año 20.000 usuarios. Parece, parafraseando al dramaturgo Bertolt Brecht, el principio del comienzo.

Artículo redactado por Miguel Ángel García Vega, periodista especializado en Economía, colaborador habitual del diario El País y premio Accenture de periodismo 2017.

 

Halloween. El encuentro de muertos y vivos. ¿Sabes de donde proviene realmente esta fiesta?

Aunque parezca imposible, Halloween no es una fiesta típicamente americana. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando pueblos tan diferentes como los romanos y los pre-colombinos del Nuevo Mundo celebraban la colecta de las cosechas y se preparaban para los meses de invierno.

Según la tradición celta, de donde surge el Halloween actual, el 31 de octubre es el día en el que los mundos de los vivos y de los muertos se solapan, con el consecuente miedo a que los muertos vuelvan a la vida, propaguen enfermedades, y acaben arruinando la cosecha.

En países como México, con su Día de los Muertos, esa deliciosa mezcla de misticismo y secularismo siempre ha sido parte esencial de la cultura. Pero en muchos otros países - de Australia a Alemania, de Inglaterra a Hong Kong, de España a Filipinas - la popularidad de Halloween ha crecido enormemente en las últimas décadas, sobre todo gracias a niños y jóvenes que disfrutan de los disfraces y de la gran creatividad que esa fiesta les ofrecen,

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