Olvida la música para aprender inglés

Todos conocemos a alguien que es tan fan de Justin Bieber/Backstreet Boys/Abba (elige a quién sea) que ha aprendiendo inglés para entender sus canciones y conectar mejor con su ídolo. Y hay que ser muy fan, porque realmente, aunque parece buena idea usar tu pasión para acerarte al inglés, ninguna canción está pensada para ponértelo fácil. Te contamos por qué en siete puntos.

¡No des la nota practicando tu inglés escuchando música!

1- Enigmas

Hay metáforas que pueden entenderse como las de Another brick in the wall de Pink Floyd. Pero muchas veces hay alegorías que no hay por dónde coger como Stairway to heaven de Led Zeppelin. Es fundamental comprender el mensaje para captar las estructuras del idioma y las segundas y terceras lecturas no funcionan si se trata de que mejores tu nivel.

2-     2- Voces que se adaptan al ritmo

Es obvio que si se cantara igual que se habla, la música perdería gran parte de su interés. Hay letras que tienen que encajar con un ritmo y eso dificulta, y mucho, su comprensión, hasta para los nativos. Piensa que debe haber centenares de canciones en español que ni tú mismo entiendes.

3-Falta de contexto

Hay canciones que dan detalles sobre lo que cuentan pero otras van directamente al trapo y eso implica que, mientras tratas de entender la letra, tendrás que deducir cosas por el camino. En Hey Jude, los Beatles dicen que you were made to go out and get her, es decir que estás hecho para ir a por ella. En esa frase, te enteras de que Jude está enamorado. Muchos temas dejan cosas abiertas a la interpretación del oyente, que probablemente se quede pasmado pensando en quién es la chica de los sueños de Jude. Además de distraerte, estas letras sin contexto te impiden apoyarte en otras palabras o frases para deducir las que se te escapan.

4- Distorsiones de la voz

Nadie habla haciendo gorgoritos o modificando su voz para parecer salido del infierno. Pero las voces demasiado graves, agudas, guturales o distorsionadas se encuentran en millones de canciones y complican su escucha. Y no es algo de lo que puedas huir evitando temas contemporáneos con voces electrónicas como Harder, better, faster, stronger de Daft Punk porque tanto en el pop convencional como en el canto lírico también te sucederá.

5- Acentos cerrados

Esta es una de mis favoritas. Años aprendiendo inglés con listenings con actores británicos. Llegas al acento americano, encima rapeado con acelerones y cambios de voz continuos y, bueno, es otro idioma. Eso por no hablar de expresiones locales o propias del lenguaje vulgar o coloquial que, obviamente, no suelen enseñarse. Por ejemplo, Basket case de Green day lleva por título algo que literalmente traduciríamos como Caso de cesta aunque significa caso perdido y es bastante peyorativo.

6- Los missheard lyrics

Los missheard lyrics son eso: letras mal oídas pero son como las canciones del verano, no te los podrás quitar de la cabeza. Si oyes algo mal, a tu mente le será más difícil oírlo bien la segunda vez. Y si además, lo que has oído es divertido, olvídate de ese tema para que alguna vez te sea útil aprendiendo inglés.

Un ejemplo clásico. Coge Billie Jean de Michael Jackson… y si escuchas el tercer verso de su pegadizo estribillo puedes oír más claramente Tú quieres una manzana que The kid is not my son (que es lo que dice de verdad). También puede haber este tipo de malentendidos en inglés mismo que harán que esa canción no vuelva a ser lo mismo.

7- Que la gracia de la canción no esté en la letra

Seven nation army de los White Stripes es un tema donde la guitarra es mucho más interesante que la voz y, de hecho siempre se corea el riff porque actúa a modo de estribillo. Algo parecido pasa en Frozen de Maddona o en Hey Ho, Let’s go, de Ramones: los estribillos no significan nada en particular. Te pasarás la canción entera esperando algo que no te servirá. ¡Y reza para que no estés en una canción que repite quince veces su estrillo!

8- DE REGALO: Las canciones no se adaptan a tu nivel

Eso es obvio. Los artistas piensan en hablar de sus sentimientos, en reafirmarse encima del escenario, en conectar con sus fans… no en que tú aprendas inglés. Así que a no ser que seas un fan-muy-fan (y que te sobre el tiempo) o que tengas un nivel altísimo (en ese caso, quizá te interesa más leer a James Joyce que escuchar a Katy Perry), lo mejor es que busques una solución que se adapte a tu nivel y que te entretenga como te entretienen tus canciones favoritas.

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